ÁGORA MALL Realizó su CAFÉ LITERARIO con Franklin Domínguez

Iván Garcia Guerra, Ylonka Nacidit Perdomo, Veronica Sencion, Liberato De Simone y Keila Ulloa entregan obsequio a Franklin Dominguez.
Santo Domingo.- lunes 16 de junio de 2014- La tertulia “Café Literario” de Ágora Mall tuvo como Invitado de Honor al Dr. Franklin Domínguez, reconocido Maestro del arte escénico, afamado dramaturgo, actor de teatro y cineasta dominicano.
El Café Literario contó con el patrocinio de  DOLCE ITALIA, y se realizó en su acogedor ambiente, de exclusivo Ristorante, Pizzería y Gelatería, de El Jardín, y tuvo  la coordinación de la reconocida gestora cultural, editora, marchante  de arte, Verónica Sención, y la conducción de la escritora Ylonka Nacidit-Perdomo.
Participaron, además, como anfitrionas de la actividad las señoras Silvia Rosales, Administradora de Ágora Mall, Kenia Bisonó, Gerente de Mercadeo, y Keila Ulloa, Coordinadora de Eventos Culturales.
Verónica Sención al ofrecer las palabras de bienvenida al evento, ponderó la gran versatilidad del invitado en la dramaturgia, la actuación, la participación en más de 80 obras y su participación en el cine.  En Franklin Domínguez  tenemos un ícono de las artes en la Rep. Dom., dramaturgo, graduado en actuación en la Escuela Nacional de Bellas Artes, Director teatral, Abogado, y Lic. en Filosofía.
Nos parece que Franklin Domínguez es una escuela para este país que tanto le admira y que siempre ha estado a la espera de sus nuevas obras. Ha sido Director de información y prensa de 5 gobiernos, los de Juan Bosch, el Coronel Caamaño, Molina Morillo, y Don Antonio Guzmán Director de Bellas Artes en varias oportunidades.
Sus obras han sido presentadas en Europa, Estados Unidos, Centroamérica, Cuba y Puerto Rico Con más de 80 obras escritas .

Lali Dominguez de Garcia, Jovanny Beras,
Francia de Subero y Karina Noble.
Ylonka Nacidit-Perdomo al dar hablar del invitado, expresó: “Franklin Domínguez tiene una de las más altas credenciales del arte escénico: ser comediógrafo. Él es nuestro Moliére. Tengo la tesis de que, -de alguna manera-  él ha convivido la cotidianidad de sus personajes, y se ha dejado atraer por ellos;  los ha sometido sin reparos a mostrar  que la vida es una oscilación colectiva, de prolífica verdades y mentiras, donde el teatro es la clave para abandonarse al instante dialéctico de  las duras ironías de la existencia.

Franklin es el más fecundo dramaturgo del país. Sus triunfos se inician en 1952 con una sugerente obra teatral “El vuelo de la Paloma”, y empiezo a conocerlo por la lectura de sus obras “Espigas Maduras” y “Antígona-Humor” editadas en 1968.  Desde entonces su teatro va orbitando en hacer sentir  ese frecuente lirismo de aire fresco que trae la vida aparentemente común donde se confunde el temperamento del “yo” con el efectismo  de ser un intérprete de las alboradas que trae el día a día que se alimenta de lo imaginario, del escorzo del tiempo, de la ingenuidad, del amable ingenio, de las costumbres placenteras, de lo intencional cuando la cordura es reprimida, y no hay receta alguna para la felicidad que no sea otra  al decir de Alfredo de la Guardia que “criticar amablemente a la sociedad”.

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Editora: Yenny Polanco Lovera

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